El río Duero (rio Douro en portugués), es un río del noroeste de la Península Ibérica, que nace en los Picos de Urbión del Sistema Ibérico, a unos 2.160 msnm, en Duruelo de la Sierra (Soria), España, y que atraviesa las provincias de Soria, Burgos, Valladolid, Zamora y Salamanca, antes de internarse en Portugal, donde desemboca en la vertiente atlántica por Oporto (Portugal). Con sus 897 km, es el tercer río más largo de la Península, después del Tajo y del Ebro y con sus 97.290 km², posee la mayor cuenca hidrográfica peninsular (78.952 km² corresponden a territorio español y 18.238 km² a Portugal). El origen de su nombre proviene del latín, Durius flumen, cuyo equivalente griego es Δόυριος ποταμού).
EL DUERO
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, lunes, 18 de enero de 2010 at 0:31, in
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El Rio Duero
El río Duero (rio Douro en portugués), es un río del noroeste de la Península Ibérica, que nace en los Picos de Urbión del Sistema Ibérico, a unos 2.160 msnm, en Duruelo de la Sierra (Soria), España, y que atraviesa las provincias de Soria, Burgos, Valladolid, Zamora y Salamanca, antes de internarse en Portugal, donde desemboca en la vertiente atlántica por Oporto (Portugal). Con sus 897 km, es el tercer río más largo de la Península, después del Tajo y del Ebro y con sus 97.290 km², posee la mayor cuenca hidrográfica peninsular (78.952 km² corresponden a territorio español y 18.238 km² a Portugal). El origen de su nombre proviene del latín, Durius flumen, cuyo equivalente griego es Δόυριος ποταμού).
Historia de Zamora
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PeQuE
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Historia
Cuenta la historia que fueron los Vaceos los primeros pobladores de estas tierras. Su dedicación a la agricultura y a la ganadería, aún hoy marca el devenir de los zamoranos pero la renovación de las técnicas les ha llevado a explotaciones modernas y competitivas.
Por estas tierras han pasado desde aquel día muchos pueblos. La Roma Imperial aprovechó los caminos marcados por Fenicios y Cartagineses, el principal, la Vía de la Plata aún, hoy, es recordado. En el justo enclave donde cruzaban el Duero fundaron Ocellum Duri. De aquella época de dominación romana datan las crónicas de Viriato.
Pero fueron los Visigodos los que le dieron el nombre de Semure.
También los árabes se aproximaron con su nombre al actual, la llamaron Samurah “Ciudad de las Turquesas”.
Musulmanes y cristianos se disputaron la ciudad desde el siglo VIII hasta el XI. En el año 901 los musulmanes son objeto de una gran derrota que se recuerda como “el Día de Zamora” pero Abderramán III la cerca con 100 mil hombres y la denomina la “Fosa de Zamora” debido al gran número de muertos que la cubren hasta desbordarla.
Fernando I el Magno, Rey de Castilla y León, la repuebla definitivamente con montañeses en el 1061. Pero es la ambición de sus sucesores la que marca el episodio más recordado de la ciudad. Sancho II el Fuerte, para unificar el Reino que su padre había distribuido entre sus descendientes, pone cerco a la ciudad el 4 de marzo de 1072, este dura 7 meses. La resistencia heróica de los zamoranos acuña la frase “No se ganó Zamora en una hora”. El aislamiento acabó el 7 de octubre con el magnicidio del rey Sancho a manos de Bellido Dolfos en lo que hoy se conoce como el “Portillo de la Traición” y que genera la famosa jura de Santa Gadea en Burgos. El Cid Campeador obliga a Alfonso VI, hermano del rey Sancho, a jurar ante los castellanos que no intervino en los hechos.
Pero es en el siglo XII cuando la localidad tiene su edad de oro configurando la actual estructura urbana y los principales edificios que le han supuesto la merecida fama como Ciudad del Románico.
En la siguiente centuria deja de tener interés estratégico y comienza un declive que tiene un paréntesis en las guerras con Portugal para acentuarse en el siglo XVI con una gran regresión demográfica y en el XIX con la Guerra de la Independencia.
Este pasado gloriosos sustenta de cualquier forma el título de “Muy noble y Muy Leal” que le concedió Enrique IV de Castilla.
Por estas tierras han pasado desde aquel día muchos pueblos. La Roma Imperial aprovechó los caminos marcados por Fenicios y Cartagineses, el principal, la Vía de la Plata aún, hoy, es recordado. En el justo enclave donde cruzaban el Duero fundaron Ocellum Duri. De aquella época de dominación romana datan las crónicas de Viriato.
Pero fueron los Visigodos los que le dieron el nombre de Semure.
También los árabes se aproximaron con su nombre al actual, la llamaron Samurah “Ciudad de las Turquesas”.
Musulmanes y cristianos se disputaron la ciudad desde el siglo VIII hasta el XI. En el año 901 los musulmanes son objeto de una gran derrota que se recuerda como “el Día de Zamora” pero Abderramán III la cerca con 100 mil hombres y la denomina la “Fosa de Zamora” debido al gran número de muertos que la cubren hasta desbordarla.
Fernando I el Magno, Rey de Castilla y León, la repuebla definitivamente con montañeses en el 1061. Pero es la ambición de sus sucesores la que marca el episodio más recordado de la ciudad. Sancho II el Fuerte, para unificar el Reino que su padre había distribuido entre sus descendientes, pone cerco a la ciudad el 4 de marzo de 1072, este dura 7 meses. La resistencia heróica de los zamoranos acuña la frase “No se ganó Zamora en una hora”. El aislamiento acabó el 7 de octubre con el magnicidio del rey Sancho a manos de Bellido Dolfos en lo que hoy se conoce como el “Portillo de la Traición” y que genera la famosa jura de Santa Gadea en Burgos. El Cid Campeador obliga a Alfonso VI, hermano del rey Sancho, a jurar ante los castellanos que no intervino en los hechos.
Pero es en el siglo XII cuando la localidad tiene su edad de oro configurando la actual estructura urbana y los principales edificios que le han supuesto la merecida fama como Ciudad del Románico.
En la siguiente centuria deja de tener interés estratégico y comienza un declive que tiene un paréntesis en las guerras con Portugal para acentuarse en el siglo XVI con una gran regresión demográfica y en el XIX con la Guerra de la Independencia.
Este pasado gloriosos sustenta de cualquier forma el título de “Muy noble y Muy Leal” que le concedió Enrique IV de Castilla.
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